Reino Unido: Recetas para una Tarde de Té (Parte II)

Una Tarde de Té II: Receta básica para scones y cómo hacer clotted cream en casa.

Como prometí en el post anterior, hoy continúo con ideas para una perfecta tarde de té, con una sencilla receta para preparar scones y, para acompañarlos, clotted cream hecha en casa (por si es difícil de conseguirla en sus países, ya que en Alemania sólo pude encontrarla en tiendas online).

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Los scones son unos panecillos originarios de Escocia, ampliamente consumidos en todo el Reino Unido y muchos países con influencia británica, hechos de harina (trigo o avena), mantequilla y algún agente leudante (en muchos casos polvo para hornear). Se pueden consumir como desayuno, pero se caracterizan por estar presentes a la hora del té, siendo en ocasiones el bocadillo protagonista. Normalmente, estos panecillos se abren por la mitad y se untan con mermelada y clotted cream. ¿Qué se pone primero? En mi opinión queda mejor la crema como base y la mermelada encima, pero el orden varía según la región.

Ahora hablemos de la clotted cream. Supongo que a muchos de ustedes (como a mí hasta hace relativamente poco tiempo) no les suena para nada, pero se trata de la crema espesa y fácil de untar que se forma al calentar lentamente al vapor leche fresca de vaca, dejándola enfriar lentamente. Sé que en muchos lugares no es muy fácil conseguir este producto, es por ello que experimenté un poco y di con esta combinación, que aunque no es exactamente igual a la clotted cream, funciona bien como sustituto.

Los scones los probé por primera vez hace poco más de cinco años y aunque me parecieron muy ricos combinados con mermelada de frambuesa y clotted cream, no forman parte de un recuerdo feliz. Si quieren pueden leer el resumen de la larga historia en el siguiente párrafo, si no, pueden pasar directo a la receta.

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En diciembre del 2010 mi plan era ir a México a pasar las vacaciones de Navidad. Cerca del 18 de diciembre, cayeron fuertes nevadas por toda Europa. Yo volaba ese día de Madrid a la Ciudad de México vía Londres. Esa mañana pude volar a Londres pero, al llegar, me di cuenta de que prácticamente todos los vuelos de salida estaban cancelados. Hice una fila de más de ocho horas para conseguir un nuevo vuelo. Me dieron un vuelo para volver a Madrid y de ahí volar a México el 23 de diciembre, porque vuelos directos a México ya no quedaban hasta después del 24 de. Obtuve además un cuarto de hotel, una cena y un pase de transporte para al día siguiente ir al otro aeropuerto del cual saldría mi vuelo a Madrid. Cual va siendo mi sorpresa al día siguiente en el aeropuerto de Heathrow: mi vuelo a Madrid estaba cancelado. No perdí la calma y me dirigí a atención al cliente.Por desgracia, ese día pidieron a la gente que abandonara el aeropuerto y se comunicaran por teléfono, porque no podían atender personalmente a tantos pasajeros sin vuelo. En ese momento no sabía qué hacer. Mi teléfono no tenía batería y no podía cargarlo por no tener el enchufe adecuado. Sólo logré conseguir un diminuto y extremadamente caro cuarto de hotel, a través de uno de los stands que hay en los aeropuertos para reservar hoteles. Me dirigí al metro que iba repleto de gente. Un carterista se quiso aprovechar pero no contaba con mis buenos reflejos, así que no logró robarme nada. Finalmente llegué al hotel. Era bonito aunque en verdad pequeño. Llamé y llamé a la aerolínea pero todas las líneas estaban caídas en el Reino Unido y en México, como era domingo, no trabajaban. Tanta mala suerte me llevó al llanto. Para alegrarme un poco, fui al sótano del hotel donde había un salón de té. Pedí un cream tea (té con leche acompañado de scones con clotted cream) y fue entonces cuando probé por primera vez estos panecillos. Eran verdaderamente ricos, pero al estar yo rodeada de gente feliz, gente que estaba con sus seres queridos, no pude evitar sentirme aún más triste por estar ahí sola y sin saber cuándo podría ir a casa para Navidad. Yo no quería ver más esa perfecta postal navideña, así que me terminé mi té lo más rápido posible y volví a mi habitación a tratar de seguir resolviendo el problema.

A pesar del resentimiento del momento en el que probé los scones, creo que siempre es bueno darle una segunda oportunidad a todo y crear nuevos recuerdos para tratar de opacar los malos. Es por ello que decidí que formaran parte del menú de mi tarde de té (además de que son en verdad tradicionales en este tipo de celebraciones). Funcionó. Ahora tengo recuerdos felices con scones.

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SCONES
(10 piezas)

2 tazas de harina
1 cucharada de polvo para hornear
2 cucharadas de azúcar
½ cucharadita de sal
3 cucharadas de mantequilla
1 huevo batido
¾ taza de leche (un poco más si la masa queda seca)

  1. Precalentar el horno a 230° C.
  2. Mezclar la harina, el polvo para hornear, el azúcar y la sal en un bol.
  3. Agregar la mantequilla y mezclar con los dedos hasta se formen una especie de migajas.
  4. Agregar el huevo y en seguida la leche. Mezclar hasta formar una masa espesa.
  5. Amasar en una superficie enharinada unos cinco minutos más.
  6. Extender la masa con 2 cm de grosor sobre la superficie enharinada y cortar círculos con un vaso o un molde para galletas de 5 cm de diámetro.
  7. Colocar los círculos en una charola con 3 cm de separación uno del otro.
  8. Hornear de 10 a 15 minutos o hasta que doren.
  9. Disfrutarlos con cottled cream y mermelada.

CLOTTED CREAM CASERA

150 g de mascarpone
1 taza de crema para batir (nata para montar)
1 o 2 cucharadas de azúcar

  1. Colocar todos los ingredientes en un bol.
  2. Batir a alta velocidad hasta que tome forma de una crema batida.
  3. Untar la crema en los scones y disfrutar.

Espero organicen pronto una tarde de té y que las recetas les sean útiles. Si lo hacen, compartan una foto de cómo les quedó y no olviden etiquetarme. Muchas gracias por leerme y si quieren saber más sobre lo que estoy cocinando, síganme en mis redes sociales (Facebook / Instagram / Pinterest). Si tienen preguntas no duden en dejarme un comentario. Y para que no se queden con la duda sobre mi desdichado vuelo, logré volar de Londres a México hasta el 28 de diciembre, lo que me dio 10 días para explorar la ciudad. ¡Hasta pronto!

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